|
José María Fernández Fernández.
(1775-1830)
Nació en Pipaona el 22 de marzo de 1775.
Alcalde ordinario de Mesta de la Jurisdicción de Ocón, fue llamado a Chile por
su tío Pedro Fernández Balmaseda en 1802, llevando también la representación de
su hermana Petra. Fue Albacea testamentario del mismo, conjuntamente con
Rafael Beltrán Íñiguez. José María fue tachado de realista y sufrió los
rigores de la prisión. Por decreto de 7 de julio de 1820, no sólo alcanzó
la correspondiente sentencia absolutoria del Tribunal de Vindicación política,
sino que además le fue concedida la ciudadanía chilena. Falleció y fue
enterrado en la capilla de la hacienda de Bucalemu a mediados de enero de 1830.
José María casó con María de Gracia Rodríguez Ballesteros y Taforó, hija del
Regente de la Real Audiencia de Lima. De este matrimonio nació
su único hijo,
Manuel José Fernández y Rodríguez Ballesteros, que renunció al apellido que le
correspondía en razón de nacimiento y adoptó el de su bisabuelo materno, Pedro
José Balmaseda Cenzano, nacido en Galilea en 1673. Manuel José, que
fue diputado y senador chileno en varias legislaturas, amasó una considerable
fortuna en su larga posesión de la hacienda Bucalemu, que conservó hasta 1846.
Manuel José Balmaseda (nacido Fernández) y Rodríguez Ballesteros se caso con
Encarnación Fernández. De sus doce hijos, casi todos ellos desempeñaron
cargos de importancia en la política chilena, destacando José Manuel
Balmaceda Fernández, que fue presidente de
Chile entre los años 1886 y 1891.
José María Fernández, como ha quedado dicho, fue albacea testamentario y segundo
usufructuario de la Hacienda Bucalemu según el testamento de su tío Pedro
Fernández Balmaseda. El primer usufructuario de los vastos terrenos, Rafael
Beltrán Íñiguez, cumplió con las disposiciones testamentarias del
hacendado, disfrutando del Vínculo los cuatro años que el fundador había
establecido para cada uno de sus parientes. Sin embargo José María Fernández, y
más tarde su hijo, retuvieron la hacienda por un periodo superior al tiempo
acordado. Este hecho ocasionó una serie de litigios con sus parientes de Galilea
para hacer cumplir las últimas voluntades del testador, que duraron casi un
siglo. En virtud de una transacción primero, y
posteriormente por sentencia firme de los tribunales de justicia, la mencionada
heredad
pasó a la rama Fernández Arnedo.
Murió en Bucalemu en enero de 1830.
|