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ARZOBISPO DE BURGOS Y VIRREY DE
NAVARRA
Mucho tuvo que brillar nuestro obispo en la Diócesis de Navarra para que el rey
Felipe IV le nominara para el Arzobispado de Burgos. Este hecho se produce
el 26 de mayo de 1663 cuando comunica a su amigo Domingo de Hoa que
necesitaba ganar tiempo para,
“...continuar
la visita y confirmación por esas montañas de Navarra.” Poco después
pasaría 28 días en San Sebastián. Durante su estancia en esta ciudad
fue prenominado por el rey para el Arzobispado de Burgos.
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Catedral de Burgos |
Su presentación oficial tuvo lugar el 24 de julio de 1663. Una comisión
capitular fue a San Sebastián a felicitarle por su promoción. El día 3 de
agosto del mismo año partió camino de Tarazona para hacer la profesión de fe
tridentina y el juramento acostumbrado. El día 1 de septiembre estaba
haciendo los preparativos para hospedar y agasajar a veinte personas de Burgos
que venían a darle la enhorabuena. El 26 de dicho mes suponía que los
despachos estarían en Roma. En el mismo día caminaron sus libros y alguna
ropa hacia Burgos.
Pero poco antes de Navidad el rey le mandó servir los cargos de Virrey y Capitán
General de Navarra en funciones lo que motivo el retraso de su salida para
Burgos. El 13 de diciembre de 1663 el Rey comunicó al Reino que había confiado
al obispo de Pamplona y arzobispo electo de Burgos el gobierno político y
militar de Navarra, para evitar los inconvenientes que resultaban que los dos
mandos estuviesen separados. En este cargo sigue, por lo menos, hasta el 7 de
febrero de 1664.
El día 8 de noviembre fue a Galilea para interesarse por su sobrino Juan
José de Tejada García, y para dar la buena nueva a su familia, donde residió
hasta la Navidad.
A consecuencia de estos nombramientos, D. Diego de Tejada reúne al cabildo de la
catedral de Pamplona el día 6 de enero de 1664, y en presencia de todos dijo que
“…por cuanto tenía carta de Roma en la que le decían que Su Santidad le había
absuelto del vínculo de esta iglesia y hecho gracia del Arzobispado de Burgos,
suplicaba al cabildo se sirviese de gobernar el obispado haciendo todos los
actos concernientes a dicho gobierno por cuanto su Ilustrísima no lo podía
hacer. Y aunque el cabildo le suplicó a su Ilustrísima se sirviese de gobernar
dicho obispado, se resistió respecto de sus muchas ocupaciones y se despidió de
dicho cabildo. El cual le suplicó se sirviese de exercer los actos
concernientes a la dignidad episcopal en todas las funciones de la catedral como
si fuera el obispo de la misma.” Luego asistió a la misa de la Epifanía pero en
calidad de virrey que no de obispo. Ni siquiera impartió la bendición.
En adelante se intituló, simplemente, Arzobispo de Burgos. Cesaron las
rentas del obispado de Pamplona, crecieron los gastos y el prelado se vio sumido
en la pobreza, porque el virreinato no le aportaba ningún ingreso. Las
bulas le fueron despachadas el 26 de noviembre de 1663. El 10 de diciembre se le
concedió el palio. Tomó posesión de la sede burgalesa mediante procurador
el 11 de marzo de 1664; el 14 de abril se despidió del Ayuntamiento de Pamplona;
y el 29 del mismo mes le avisó que había llegado a Burgos cinco días antes,
aunque no con perfecta salud. La entrada oficial en la nueva iglesia se
efectuó el 28 de abril. Ya tenía licencia del rey para ir a su nueva iglesia.
Pero comunicó su llegada más tarde, el 10 de mayo de 1664, excusándose del
retraso, entre otras causas por su poca salud,
habiéndosele practicado
tres sangrías.
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