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COMPENSACIÓN ECONÓNIMA A GALILEA POR CESIÓN DE AGUAS
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Rebaño |
Al menos tres contratos se celebraron
en estos dos últimos siglos entre Galilea con Corera y El Redal, conjuntamente,
para establecer las cantidades que estos pueblos deberían pagar a aquél, por el
uso de las aguas que le pertenecían, en razón de acuerdos antiquísimos.
Estas aguas eran la mitad de las que discurrían por el río Molinar -puesto que
la otra mitad estaba cedida a Ausejo, a cambio de pastos- a razón de tres días y
medio. Galilea, a causa de su situación topográfica, no podía aprovechar
aquellas aguas, so pena de grandes desembolsos. Sin embargo, tenía los
mismos derechos sobre ellas que Corera y El Redal, por lo que desde tiempos
pasados se las venía arrendando, por una cantidad pactada.
En los años 1854 - nótese que todavía no se había segregado Galilea -, 1866 y
1926, se celebran sendos contratos, cuyo contenido es similar en todos ellos.
El Ayuntamiento de Galilea cede por iguales partes a los de Corera y El Redal,
las aguas que le corresponden del río Molinar, tituladas "aguas del pontigón",
en períodos que abarcan desde los dos a los doce años, dependiendo del contrato.
Corera se beneficiaría de las aguas en los años pares, y El Redal, en los nones,
por cuya cesión Galilea recibiría una cantidad en metálico que, en el último
contrato, ascendía a 200 pesetas. Estas cantidades habrían de ser
efectivas el día 16 de agosto, San Roque.
Si estas aguas, que como ha quedado dicho no estaban incluidas en las cedidas a
Ausejo, un día aumentasen como consecuencia de rescindir el contrato con Ausejo,
también Galilea las cedería a los otros dos por anticipado y de igual forma,
previa revisión de las cantidades a pagar.
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