En el mes de agosto del año 2002, el entonces alcalde José Ramón Eguizábal da cuenta a la consejera de Obras Públicas, Aránzazu Vallejo del proyecto que existe para realizar obras de acondicionamiento y reforma de la Casa Consistorial. Aunque se trate de un edificio levantado en los inicios de la década de los años ochenta, el inmueble adolece de una serie de deficiencias que es necesario corregir con la máxima urgencia. Así, por ejemplo, se menciona la ausencia de calefacción y climatización; la excesiva altura de los techos; el excesivo calor en los meses de verano; la distribución inadecuada de los espacios; y así una cadena de deficiencias que urge ponerles fin. La Consejera informa de que su departamento presupuesta anualmente una partida destinada a la conservación del patrimonio municipal riojano y es ahí donde este proyecto puede tener cabida.
Tomada la decisión de abordar esta importante obra se
procede a establece un convenio de regulación de la subvención entre ambas
administraciones para acometer las actuaciones necesarias en orden a la
ejecución de dichas obras. Entre la docena de cláusulas que se establecen, hay
algunas de gran importancia como la referida a la partida presupuestaria a
aportar por la propia Consejería de Obras Publicas que asciende a 90.000 Euros y
que ha de repartirse en dos anualidades: la primera, de 30.000 Euros
correspondería a aquel año de 2002; la segunda, de 60.000 Euros, para el
siguiente año. A cambio de este dinero el Gobierno de La Rioja le exige una
contrapartida, por otra parte lógica: que durante diez años el Ayuntamiento de
Galilea se compromete a ceder la Casa Consistorial para cualquier acto público
que el Gobierno de La Rioja prevea celebrar en nuestra localidad.
Bendecida con todos los parabienes políticos y económicos, la contratación de las obras sale a pública subasta pero por razones incomprensibles nadie muestra interés por su realización, obligando a paralizar y posponer el comienzo de las mismas hasta que lleguen mejores momentos. El proyecto queda paralizado más de un año, y el 25 de noviembre de 2003, con otro regidor municipal, se retoma dicho proyecto y se le dota de una cantidad adicional de 30.000 Euros siempre que se justifique el incremento de esta cantidad, como así se hace.
En ese mismo mes de noviembre, la nueva alcaldesa firma
sendos convenios con la Fundación ONCE y con el IMSERSO en los que se establece
que, previa introducción de modificaciones que faciliten la eliminación de
barreras arquitectónicas y el acceso y tránsito de las personas de edad por la
casa Consistorial, se le concede dos subvenciones de igual cuantía ( 9,747,35
Euros) que han de aplicarse a los apartados antedichos. Solucionados ya todos los problemas de tipo presupuestario y de contratación de obra, esta comienza a finales del año 2003 contemplando las siguientes modificaciones: - Se construye un peto de fachada que oculta la verdadera sección del edificio, obsoleta a juicio de los arquitectos, revocándolo con piedra blanca natural y con anclajes al muro de fachada. - Se coloca nueva carpintería de madera con cierres de chapa de acero. - Al balcón principal se le dota de un voladizo que antes no tenía. - Se construye un ascensor para facilitar el acceso a las personas con dificultades de movilidad
- Y, en fin, se redistribuyen todos los huecos interiores, dándoles unas
dimensiones más acordes con las necesidades actuales y aprovechando espacios que
hasta entonces estaban bastante infrautilizados.
Las actuaciones sobre el
edificio municipal se dan por terminadas al finalizar el mes de febrero de
2004. El cambio operado en el inmueble ha sido radical. En el exterior, su
imagen ha cambiado profundamente dándole un aire más acorde con los tiempos que
corren y dotándole a su facha de una serie de elementos (reloj, balconada, etc)
que lo hacen mucho más atractivo que antes. En su interior también los cambios
han sido profundos. A los estructurales, que ya se han mencionado, hay que
añadir los decorativos con la colocación de varias esculturas en madera y
piedra, así como cuadros
El acto de inauguración de las
obras tiene lugar el 5 de marzo. A dicho evento, al que se le da categoría de
acontecimiento, acude el Presidente del Gobierno, el consejero de Educación,
Cultura, Juventud y Deportes, y el consejero de Salud. Y la importancia del acto
estriba en que, además de la firma del fin de las obras, se establece también
un convenio de colaboración entre ambas administraciones para la construcción de
un nuevo centro multidisciplinar que ha de ubicarse en el solar que deje la
futura demolición del actual colegio público. En el tiempo que duren las obras,
el colegio será trasladado al s
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