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NOTICIA APARECIDA EN EL DIARIO LA RIOJA
EL DIA 11 DE AGOSTO DE 2006
El amor
budista envuelve Galilea
Seis monjes
budistas tibetanos estuvieron ayer en Galilea llevando su mensaje de amor y
compasión
La plaza
abarrotada ayer en Galilea para dejarse llevar por los cánticos de cuatro
personas. El público procedía de todas las edades: niños, jóvenes y adultos. Los
niños reían asombrados, los adultos observaban asombrados y los jóvenes buscaban
el punto de equilibrio entre ambas opciones. Cuando los niños de Galilea sean
adultos sus hijos serán los que rían asombrados. Este mundo no es eterno. Un
mensaje tan sencillo como este es el que las seis personas encaramadas al
escenario transmitían a través de cánticos. Eran seis monjes budistas tibetanos.
G.SÁEZ/LOGROÑO
Recorren
Europa buscando fondos para construir una escuela en su Tíbet natal. Por eso les
pareció un buen augurio ver tantos niños a su lado. Han pasado por Tenerife, por
Barcelona, por San Sebastián. Esta tarde marchan a Cáceres. Con sus cánticos y
su actitud tremendamente pausada quieren difundir su mensaje de amor y compasión
por el mundo entero. Son las bases de su cultura y están convencidos de ella.
Por la mañana lo primero que hicieron fue desayunar, como hace cualquier hombre
independientemente del credo que profese. Fue la primera confirmación de que
realmente eran seres humanos. El halo de misticismo que les envolvía decía lo
contrario. Les sacaron pastas y sin borrar nunca de la cara esa sonrisa traída
de las cumbre tibetanas se negaron a probar. Qué comerán. Cuando fusilaron sin
piedad una remesa de donuts se confirmó que, sí, efectivamente, que eran seres
humanos. Conocieron el pueblo y se mostraron encantados al advertir que la
tranquilidad de Galilea entronca a la perfección con su actitud de vida.
Por la tarde dieron una conferencia algo confusa. El triple ciclo traductor
tibetano-inglés-español dificultaba el entendimiento pero el buen humor derriba
todas las barreras, incluso las idiomáticas. Poseídos por la tranquilidad, los
monjes, túnica roja, jamás se perturbaban. Si un tanque hubiera invadido en ese
momento Galilea se hubieran limitado a bendecirlo. Así son ellos.
Ya de noche y en la plaza del pueblo los monjes quisieron agradecer tanta
hospitalidad purificando el pueblo. Lanzaron al aire sus cánticos envueltos en
sonido de tuba. Cánticos monótonos y graves que repartían espiritualidad. El
respetable observaba a unos respetuosos metros de distancia, unos pensando vaya
locos y otros pensando que había mucho que aprender de esa gente. Alguien de
este segundo grupose se prendó de tanta sabiduría ancestral y no pudo evitar
preguntar a los monjes qué cuánto tiempo llevaba alcanzar la paz interior. La
respuesta del monje, de lo más budista: la vida entera.
CONCEPCIÓN EGUIZÁBAL ALCALDESA DE GALILEA
«Son como
niños, encantadores, se interesan por todo»

Concepción
Eguizábal, alcaldesa de Galilea, hizo ayer de Cicerone para los monjes budistas.
- ¿Por qué
Galilea?
- Elena, una chica de San Sebastián que tiene una casa aquí, nos planteó la
posibilidad de que vinieran y no nos lo pensamos. Ya vino una vez el embajador
de Israel, así que somos un pueblo abierto a todos.
- ¿Qué le han parecido?
- Son unas personas encantadoras, como niños, se interesan por todo y saludan a
todo el mundo. Con su visita no he sentido la tensión de cuando viene un
político, por ejemplo. Además me ha llamado la atención lo despacio que andan.
- Reflexionan.
- Todo les parece estupendo, se nota que están emocionados. Les hemos enseñado
todo el pueblo y se han quedado impresionados.
- ¿Volverán?
- Vamos a proponer en el Ayuntamiento una aportación económica anual para
contribuir a su proyecto de escuelas en el Tíbet. Aunque al final no salga
adelante, ellos ya me han comentado que les ha gustado el pueblo y que si
regresan a España volverán a Galilea sin dudarlo
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