DERRIBO DE LA CASA PARROQUIAL Y REPARACIÓN DE LA TECHUMBRE DEL TEMPLO

 

Plaza de la iglesia donde se observa la casa parroquial y parte del edificio del siglo XVI demolido en los años setenta.

 

 

               Además de las reparaciones efectuadas en la estructura de fábrica realizadas en los siglos XVIII y XIX, también el siglo XX fue testigo de la reparación, por lo menos en dos ocasiones, del interior y exterior de nuestra iglesia parroquial debido al desconchamiento de las paredes internas en un caso y en el otro del peligro de derrumbamiento de la techumbre.

        En el inventario realizado por Moya Valgañón en el año 1975 sobre el patrimonio artístico de La Rioja, señalaba como edificio de valor histórico el situado en Galilea... "en la calle Daniel Menchaca, casa con puerta de medio punto de sillería, del siglo XVI". Esa casa, demolida poco después de la fecha de su inventariado juntamente con la casa parroquial, derruida en las postrimerías  de los años ochenta daban forma a una recogida plazoleta que con la fachada sur de la propia iglesia daba cobijo de las inclemencias del tiempo a los vecinos que regularmente acudían a los oficios religiosos. Una vez desaparecida la casa parroquial, y demolido, asimismo, un pequeño edificio anexo construido en la cara oeste y que sirvió durante muchos años como salón parroquial, con acceso por una puerta lateral al coro alto, la iglesia quedó totalmente despejada de elementos espurios.  Estas construcciones habían deteriorado parte de la fachada oeste y algún contrafuerte de la fachada sur donde habían estado apoyados los travesaños de estas edificaciones, lo que había conllevado la desaparición de  parte de la piedra de sillería de su estructura. Además, la techumbre estaba en un estado calamitoso por donde se filtraba el agua y la humedad con riesgo evidente para la integridad del edificio. La intervención era necesaria. Gracias a la tenacidad de las fuerzas vivas de Galilea y con la financiación en un altísimo porcentaje por parte de la Consejería de Cultura del Gobierno de La Rioja,  en el año 1991 el arquitecto del obispado, Gerardo Cuadra, redacta un proyecto para,

“… la reconstrucción de la cubierta del templo de San Vicente en la localidad de Galilea”

               La memoria detalla la situación en que se encuentra tanto la cubierta de la nave como la sacristía. Ambas se encuentran en un estado bastante lastimoso. De la primera afirma que está formada por cerchas de madera de no muy buena factura y un poco toscas que soportan el entrevigado de yeso y las tejas árabes. En esas fechas, precisamente, un buen fragmento de los nervios de la cabecera produciendo una gran oquedad en el suelo del templo. Esto hace que se replante la actuación sobre otras partes del edificio.  De la sacristía dice que el arco carpanel que la divide en dos partes está deformado y que una de sus dovelas ha sido sustituida por fábrica de ladrillo y yeso. Las deformaciones que se han producido en el interior de la misma han afectado a las bóvedas que se presentan gravemente agrietadas. Y por último se refiere a la casa y salón parroquial, adosados a la iglesia de los que dice se hallan en estado ruinoso.

               Dos años más tarde se aborda la reparación de las partes afectadas, con un presupuesto de casi nueve millones de pesetas, con el que se procede a la reconstrucción casi integral de la sacristía, la reconstrucción de la techumbre con sustitución de vigas y parte de la teja árabe y la demolición de la casa y salón parroquiales. Con la demolición de estos edificios desaparecen definitivamente los límites de una plazoleta recogida y coqueta,  que en sus mejores tiempos completaba su cerramiento,  una casa de ilustre pasado que ayudaba a configurar uno de los espacios más concurridos y alegres del pueblo y que casi siempre estuvo vigilada por dos frondosos rosales que crecían enhiestos y señoriales en los ángulos formados por  estas edificaciones.

                Durante los meses de junio y julio de 2005 se acomete el pintado integral de la misma que no se efectuaba desde el año 1953. Medio siglo largo era tiempo más que suficiente para que las manchas de humedad y el desconchamiento hicieran su aparición y hubiera que eliminarlas en cuanto se contara con un presupuesto suficiente para abordar una obra de tal magnitud. Esta ayuda llegó a través de la subvención concedida por la Consejería de Cultura del Gobierno de la Rioja, que aportó el 70% del importe total que ascendió a 51.000 € (casi nueve millones de pesetas). El resto se abonará mediante aportaciones voluntarias de 50 € por parte de  los feligreses de Galilea.