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LA
FUENTE DE "EL CUCO"
Una de las fuentes más
representativa de este pueblo, sino la que más, es la fuente de El Cuco. A
lo largo de su existencia su estructura ha cambiado varias veces de forma hasta
llegar a su situación actual. De ella se suministraban el agua nuestros
abuelos cuando su conducción hasta los hogares era todavía una quimera. A
ella acudían las mujeres de este pueblo, hiciese frío o calor, a lavar la colada
y a comentar cualquier incidencia acaecida a lo largo de la semana. Su
caudal siempre fue abundante como lo prueba el hecho de que, los vecinos de
otros pueblos acudiesen con sus vasijas, previa autorización del Ayuntamiento, a
proveerse de este líquido imprescindible.
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Fuente de "El Cuco" |
A principios de siglo esta fuente
sólo era un pequeño manantial, a nivel de suelo, que suministraba el agua a la
estanca que lleva su nombre. Como consecuencia de la construcción de la
carretera de Murillo de Río Leza a Galilea, esta fuente queda al descubierto.
En el mes de julio de 1922, el Ayuntamiento decide enviar una muestra de estas
aguas al laboratorio Provincial para que sean analizadas y, de resultar
potables, colocar una nueva fuente
“…en la chopera de doña Blasa Fernández. “
La compra de la chopera se realiza
pagando por ella 200 Pts.
Meses más tarde se da comienzo al
alumbramiento de las aguas
“…en el cruce del camino de arriba
-la carretera aun está en embrión- con el que sube llamado del cuco, donde se
instalará una arqueta, guiando las aguas camino abajo a encontrar las actuales
de dicha fuente, donde quedarán acopladas, instalándose una modesta fuente en
condiciones, que merezca tal nombre.”
El
trayecto de 123 metros que separa la arqueta de la fuente, se cubre con tubería
cuyo coste asciende a 1.500 Pts,. La ejecución de la obra es encargada al
vecino Pedro Álvarez de Aguilar, cuyo presupuesto total fue de 2.728,20 Pts,
siendo finalizada en agosto de 1924. En el siguiente año, como la obra
parece ser que quedó inconclusa, el Ayuntamiento decide, dada su situación
desahogada, continuar con la ejecución de esta obra. El nuevo
alumbramiento de aguas se efectúa en el término de
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Fuente de "el Cuco", anterior |
la Hoya, haciendo excavaciones lo más profundas posibles.
Posteriormente y mediante veredas, se construyen los canales de conducción y las
arquetas, con tierra transportada, a lomos de caballerías, desde el término de
Vista Alegre. Bien sea por las inclemencias del tiempo o porque los
trabajos efectuados no llegaron a finalizarse, en 1926, un año después, ha
de encementarse
el río y arreglar el camino ya que su estado no era el más idóneo para el fin
que fueron construidos.
Un nuevo e importantísimo impulso recibe esta fuente como consecuencia de la
disolución del Sindicato Agrario Católico. En 1937 este Sindicato es
disuelto por común acuerdo de sus asociados, y los fondos patrimoniales se
destinan a construir una fuente y un lavadero públicos. Sin embargo las
consecuencias de la Guerra Civil hacen que los trabajos no puedan dar comienzo
hasta el mes de marzo de 1941. En esta fecha se redacta un contrato
de obras, por ajuste, con el albañil Máximo López Carrillo, bajo proyecto de
Melitón Martínez, persona no legalmente autorizada pero sí aceptada por la
comisión liquidadora del Sindicato. Este contrato sufre un incremento del
80% sobre el efectuado en 1937 y, entre otras condiciones, establece que, el
lavadero no ha de llevar tejado de uralita y sí de teja curva. Que los
materiales y los trabajadores a emplear serán preferentemente del pueblo.
Este proyecto contempla la
construcción de una fuente, de dos caños opuestos; un lavadero en posición
perpendicular al trazado de la carretera, abierto y con dos hileras de cemento
liso donde poder lavar la colada; y, por último, más al norte, un abrevadero
para las caballerías. Todas estas obras se finalizaron el 31 de octubre de
1941, y su costo total fue de 5.768 Pts. A este importe habría que sumar
200 Pts por la compra de una chopera a Guillerma Sáez con el fin de ampliar la
superficie donde instalar ésta.
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Fuente de "el Cuco", original |
A lo largo de 34 años estas construcciones, levantadas con tanto empeño,
formaron parte del paisaje urbanístico de nuestra localidad. A ellas
acudieron, con mayor o menor frecuencia, nuestros antepasados y fueron el centro
de reunión de nuestros abuelas que, con el propósito de lavar la colada
aprovechaban para discutir sobre asuntos del municipio; los hombres que
abrevaban sus caballerías después de una jornada de trabajo, camino de sus
hogares; sus dos caños opuestos se veían concurridos por los agricultores que
hacían una parada en sus trabajos de hortaliza, y aprovechaban para refrescarse
y comentar las incidencias del
tiempo.
Y así se continuó hasta el final
de la década de los años cincuenta en que el progreso trajo consigo la traída de
aguas a los domicilios. Esto hizo que las instalaciones del lavadero
fueran abandonándose poco a poco, acarreando la destrucción progresiva del
mismo. Más tarde, la maquinaria agrícola fue sustituyendo a los animales
de tiro y carga y, en consecuencia, también las instalaciones del abrevadero
fueron deteriorándosen. En el año 1.974, éstas eran una ruina, por lo que
en 1975 son definitivamente demolidas. Aquella fuente de dos caños
opuestos y con cierto sabor a reliquia es reconvertida en una fuente hormigonada
y fría, rodeada de maleza y de zarzales.
Doce años más tarde, aprovechando
las piedras de granito del antiguo trujal, se construye a su alrededor una
plaza, colocando éstas a modo de mesas para el disfrute de nuestros vecinos.
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