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RETABLOS
MENORES Y OTROS ELEMENTOS DE LA IGLESIA |
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Dejando al margen el retablo mayor de la iglesia y el de la
capilla del Pilar, a los cuales se les da un tratamiento
individualizado en este apartado del patrimonio religioso, vamos
a centrarnos en los otros cuatro retablos de las cuatro capillas
localizadas en ambos lados del crucero de la iglesia:
La
capilla de San Roque (antes del Cristo y de la Dolorosa),
y la de la Virgen del Rosario,ambas en el lado del
Evangelio y la capilla del Cristo y La Dolorosa (antes de la
Virgen del Amor Hermosos), y la capilla de la Inmaculada, en el
lado de la Epístola. |
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Retablo de S. Roque |
Retablillo de un cuerpo y ático barroco de comienzos del
siglo XVIII con imagen titular coetánea de la Virgen, de
vestir. Esta imagen se sustituyó el 3 de octubre de 1993 por
otra imagen de Santa Teresa de los Andes, que es la que
actualmente preside el altar.
Otra de San Roque romanista, del siglo XVI-XVIII
La imagen de San Roque es la que se saca en procesión y se
venera el día 16 de agosto
El capitán Pedro Beltrán, Regidor,
Procurador Gral del Consejo de Ocón y fundador de la
Cofradía del Santísimo Sacramento de Galilea con su
consuegro Juan de Balmaseda y Andrés de Tejada y Laguardia
hermano del Arzobispo, fue quien:
"Ha
mandado hacer el
busto de San Vicente y la
imagen de San Roque, e
hizo dotar, a su costa, el retablo del
altar mayor.
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Retablo del Rosario |
El retablo de la Virgen del Rosario es pequeño, compuesto de
bancal, un cuerpo de tres calles y el ático.
En el bancal, y separados por zapatas sustentantes, están
los relieves de San Roque y Santa Bárbara a los lados del
Nacimiento del Señor, muy apaisado.
En el cuerpo pasa algo parecido a lo del retablo mayor de la
propia iglesia: que las calles laterales se dedican a dobles
relieves de Anunciación, Visitación bajo otros en tondo, o
adorno circular hundido, de Santa Ana y La Circuncisión, más
pequeños.
La calle mayor es aquí desproporcionadamente ancha y alcanza
en altura a los tondos laterales. Supone ella sola casi todo
el retablo. Se dedica su portada al Rosario, del que toma su
nombre. Columnas estriadas, corintias, un poco
sobresalientes, sostienen el friso, de decoración vegetal en
los roleos o figuras en espiral o de caracol.
Sobre la cornisa que lo cubre se halla el remate, con la
Asunción en relieve, flanqueada de ángeles, dos de ellos con
la corona. La mazonería del ático, o escultura en relieve,
es a base de falsas pilastra y fondo triangular, apuntalados
por arbotantes mixtilíneos o con lados rectos y curvos,
complicados.
Es el relieve de la Asunción el más notable de esta obra. La
Virgen, que está leyendo la Escritura en medio de cortinajes
y floreros, se ve sorprendida, casi asustada, por el
mensajero. En postura algo forzada vuelve el rostro,
bellísimo, hacia el heraldo, al mismo tiempo que alza sus
brazos de manera instintiva en su turbación. Su
ropaje, pesado, dibuja una gran curva bajo el brazo, para
apoyarse en las rodillas semiincorporadas.
La perfección compositiva del medio escénico, con ser mucha,
se ve superada por la acción. Todo ocurre rápidamente:
el Arcángel que entra envuelto en nubes; la Virgen que,
azorada, extiende los brazos; el Espíritu Santo expectante.
Este es el primer valor de la talla de este relieve, la
captación exacta, casi fotográfica del momento. Lo peor de
él, la técnica del grabado, incorrecta e irregular.
Parece este un retablo algo evolucionado ya, con cierto
movimiento, sobre todo arquitectónico. La talla parece
más rezagada. Debe fecharse hacia 1615.
A la hora de las comparaciones estéticas, se halla cierto
paralelismo entre el relieve de la Asunción y la escultura
del mismo motivo que, para Fitero, hizo Antón de Zárraga.
Ese curvado, esa doblez del manto que cruza la figura por
encima de las rodillas, son muy semejantes en ambas
imágenes, pero insuficientes
para aventurar una atribución.
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Retablo de la Dolorosa |
Retablillo de un cuerpo, con columnas corintias, clasicista
de mediados del siglo XVII, con imagen titular del crucifijo
manierista de mediados del siglo XVI, de tamaño natural.
Imagen más actual de la Dolorosa. |
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Retablo de la Inmaculada |
Retablillo de un cuerpo y ático con columnas corintias
con uvas y hojarasca. Barroco del siglo XII-XVIII e
imagen titular coetánea de San José.
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Sacristía |
Es un volumen rectangular que se adosa al lado norte del
crucero y se estructura en dos tramos que se
cubren por bóvedas de arista con
arreglo a un planteamiento sencillo que habría que fechar a
finales del siglo XVII. Algunos objetos que aquí se
guardan poseen un alto valor afectivo por cuanto fueron
regalados por gentes de la localidad con el único deseo de
contribuir a hacer de este recinto el depositario de sus
ilusiones. Tal sucede con una bella custodia
clasicista en sol de bronce regalada por Magdalena de
Laguardia el 1646 o ese cáliz de plata mucho más reciente
que está fechado en Santiago de Chile en 1884. Sin contar
obras tan exquisitas como un terno de terciopelo rojo con
bordados de imaginería romanista que tal vez habría que
atribuir al bordador Martín Pascual a comienzo del siglo
XVII
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Coro alto |
Situado en la
parte norte de la iglesia, protegido del voladizo por un
gran barandal entero con balaustradas de madera. Gran órgano
con caja barroca de la primera mitad del XVIII. Dos grandes
lienzos dedicados a la Natividad y a la Epifanía. Escaño con
respaldo alto a dos paredes. Bancos corridoa |
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Púlpito |
Es un volumen rectangular que se adosa al lado norte del
crucero y se estructura en dos tramos que se
cubren por bóvedas de arista con
arreglo a un planteamiento sencillo que habría que fechar a
finales del siglo XVII. Algunos objetos que aquí se
guardan poseen un alto valor afectivo por cuanto fueron
regalados por gentes de la localidad con el único deseo de
contribuir a hacer de este recinto el depositario de sus
ilusiones. Tal sucede con una bella custodia
clasicista en sol de bronce regalada por Magdalena de
Laguardia el 1646 o ese cáliz de plata mucho más reciente
que está fechado en Santiago de Chile en 1884. Sin contar
obras tan exquisitas como un terno de terciopelo rojo con
bordados de imaginería romanista que tal vez habría que
atribuir al bordador Martín Pascual a comienzo del siglo
XVII
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Órgano |
La
única documentación sobre este órgano hace referencia a los
trabajos que en él llevó a cabo el maestro Pablo de Salazar
en el transcurso de los años 1809 y 1815aunque su
construcción parece que sea de la primera mitad del siglo
XVIII.
Asimismo, un nuevo organero, Sinforiano García, interviene
en el instrumento durante el año 1822.
El
órgano está ubicado en el coro alto de la iglesia en su
lateral izquierdo, el del evangelio.
Está
compuesto de una consola de ventana, un teclado manual de 45
notas C-c´´´, partido entre c´-c´3 y con la primera octava
corta. A ambos lados del teclado se hallan dispuestos
los tiradores que corresponden al siguiente orden de
registros:
Bajos: Cuatro registros sin identificar.
Tiples: Seis registros sin identificar
-
Ocho
pisas de contras C_B, transmisión con el manual.
-
Una
pisa (¿)
-
Rodillera (¿)
-
Transmisión mecánica de teclado y registros.
Aspectos generales de su
construcción mecánica
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Caja: |
De madera
policromada. Se halla pintada en tonos cálidos
contrastados: verdes y jaspeados en ocres. |
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Estilo: |
Es
de estilo neoclásico con sus columnas estriadas y
sus diversos zócalos. La parte superior de la caja
está coronada por un frontispicio semicircular,
rematado por un círculo estrellado |
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Fuelle: |
En
el lateral izquierdo del órgano se encuentra un
fuelle de cuña con dos bombas para la alimentación
manual. |
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Teclado: |
Todo teclado es de granadillo. Actualmente está
revestido por una tosca capa de pintura blanca. La
transmisión es por medio de varillaje directo en
abanico. Se conserva bien. |
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Registros: |
Los tiradores y sus listones se hallan en buen
estado |
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Secreto: |
Cromático. Diversos juegos asientas sus tubos sobre
talones acanalados. |
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Tubería: |
Se
conserva un porcentaje escaso de la misma |
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Uso: |
Inutilizado
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Torre |
Aunque muy sencilla de formas, era en
1613 cuando el cantero Domingo de Legarra se ocupada de
concluirla después de un período de más de cuarenta años en
que se había comenzado. |
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Techumbre reparada |
DERRIBO
DE LA CASA PARROQUIAL Y REPARACIÓN DE LA TECHUMBRE DEL
TEMPLO
Además de las
reparaciones efectuadas en la estructura de fábrica
realizadas en los siglos XVIII y XIX, también el siglo XX
fue testigo de la reparación, por lo menos en dos ocasiones,
del interior y exterior de nuestra iglesia parroquial debido
al desconchamiento de las paredes internas en un caso y en
el otro del peligro de derrumbamiento de la techumbre.
En el inventario realizado por Moya Valgañón en el año 1975
sobre el patrimonio artístico de La Rioja, señalaba como
edificio de valor histórico el situado en Galilea... "en
la calle Daniel Menchaca, casa con puerta de medio punto de
sillería, del siglo XVI". Esa casa, demolida poco
después de la fecha de su inventariado juntamente con la
casa parroquial, derruida en las postrimerías de los
años ochenta daban forma a una recogida plazoleta que con la
fachada sur de la propia iglesia daba cobijo de las
inclemencias del tiempo a los vecinos que regularmente
acudían a los oficios religiosos. Una vez desaparecida la
casa parroquial, y demolido, asimismo, un pequeño edificio
anexo construido en la cara oeste y que sirvió durante
muchos años como salón parroquial, con acceso por una puerta
lateral al coro alto, la iglesia quedó totalmente despejada
de elementos espurios. Estas construcciones habían
deteriorado parte de la fachada oeste y algún contrafuerte
de la fachada sur donde habían estado apoyados los
travesaños de estas edificaciones, lo que había conllevado
la desaparición de parte de la piedra de sillería de
su estructura. Además, la techumbre estaba en un estado
calamitoso por donde se filtraba el agua y la humedad con
riesgo evidente para la integridad del edificio. La
intervención era necesaria. Gracias a la tenacidad de las
fuerzas vivas de Galilea y con la financiación en un
altísimo porcentaje por parte de la Consejería de Cultura
del Gobierno de La Rioja, en el
año 1991 el arquitecto del obispado, Gerardo Cuadra, redacta
un proyecto para,
“… la
reconstrucción de la cubierta del templo de San Vicente en
la localidad de Galilea”
La memoria detalla la situación en que se encuentra tanto la
cubierta de la nave como la sacristía. Ambas se encuentran
en un estado bastante lastimoso. De la primera afirma que
está formada por cerchas de madera de no muy buena factura y
un poco toscas que soportan el entrevigado de yeso y las
tejas árabes. En esas fechas, precisamente, un buen
fragmento de los nervios de la cabecera produciendo una gran
oquedad en el suelo del templo. Esto hace que se replante la
actuación sobre otras partes del edificio. De la
sacristía dice que el arco carpanel que la divide en dos
partes está deformado y que una de sus dovelas ha sido
sustituida por fábrica de ladrillo y yeso. Las deformaciones
que se han producido en el interior de la misma han afectado
a las bóvedas que se presentan gravemente agrietadas. Y por
último se refiere a la casa y salón parroquial, adosados a
la iglesia de los que dice se hallan en estado ruinoso.
Dos años más tarde se aborda la reparación de las partes
afectadas, con un presupuesto de casi nueve millones de
pesetas, con el que se procede a la reconstrucción casi
integral de la sacristía, la reconstrucción de la techumbre
con sustitución de vigas y parte de la teja árabe y la
demolición de la casa y salón parroquiales. Con la
demolición de estos edificios desaparecen definitivamente
los límites de una plazoleta recogida y coqueta, que
en sus mejores tiempos completaba su cerramiento, una
casa de ilustre pasado que ayudaba a configurar uno de los
espacios más concurridos y alegres del pueblo y que casi
siempre estuvo vigilada por dos frondosos rosales que
crecían enhiestos y señoriales en los ángulos formados por
estas edificaciones.
Durante los meses de junio y julio de 2005 se acomete el
pintado integral de la misma que no se efectuaba desde el
año 1953. Medio siglo largo era tiempo más que suficiente
para que las manchas de humedad y el desconchamiento
hicieran su aparición y hubiera que eliminarlas en cuanto se
contara con un presupuesto suficiente para abordar una obra
de tal magnitud. Esta ayuda llegó a través de la subvención
concedida por la Consejería de Cultura del Gobierno de la
Rioja, que aportó el 70% del importe total que ascendió a
51.000 € (casi nueve millones de pesetas). El resto se
abonará mediante aportaciones voluntarias de 50 € por parte
de los feligreses de Galilea.
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